Para
saber más de la comunicación estratégica es necesario, en primer
lugar, establecer qué es comunicación, el investigador español De
Moragas (2010) afirma que la comunicación es una disciplina, al mismo tiempo,
el autor indica que la comunicación es un campo de estudio que se beneficia de
las aportaciones de la comunicación desde otras disciplinas (2010). La
comunicación es considerada un campo de conocimiento transdisciplinaria, más
que una disciplina (Roveda et al., 2004). Por ello, a partir de una definición
de esta y de las teorías o conceptos que la han abordado desde la comunicación,
la estrategia y otros campos, se pretende posicionarla, diferenciarla e indicar
sus tendencias futuras en la investigación de nuestro siglo actual, al señalar
cómo transforma el pensamiento de la comunicación. Para establecer, entonces,
un estado del arte de la comunicación estratégica se planteará inicialmente un
marco conceptual para definirla y llegar a un marco teórico, tanto de la
comunicación, la comunicación organizacional, las relaciones públicas a escala
global, como de la comunicación estratégica, incluyendo la visión
latinoamericana; y finalizar con la visión actual e investigación futura de
este objeto de estudio en el siglo XXI, al señalar cómo transforma el
pensamiento actual de la comunicación en las organizaciones.
Comunicación
y comunicación estratégica Bajo el viejo paradigma de que todo es comunicación
y que todos somos comunicadores, parece que la definición de comunicación se ha
desvirtuado aún más, entre muchas conceptualizaciones y teorías. La
comunicación estratégica y el campo inter- o transdisiplinario en el que se
encuentran la
escala organizacional, a pesar de todas las diferencias. Por lo tanto, si la
comunicación debe ser estudiada como un campo de estudio inter- y
transdisciplinario, esta puede ser entendida como un modo peculiar de
interacción mediadora y mediada entre sujetos-agentes sociales (Piñuel y
Gaitán, 1995).
Para comprender la comunicación estratégica, en la que cobra importancia
el hecho de que para que exista una verdadera comunicación tiene que haber
entendimiento, se toma como punto de partida la necesidad de comprensión en la
comunicación. Pérez (2008) define la comunicación estratégica como una forma de
acción social que se caracteriza por la interacción simbólica, para resolver
problemas o maximizar oportunidades. La comunicación estratégica (Pérez, 2008)
se da dentro de un juego estratégico, donde el emisor decide y reelabora la
comunicación de cara a unos objetivos, de acuerdo con un contexto o unas
tendencias, para las que hay que tener en cuenta las posibles
decisiones/reacciones de los públicos objetivos, tanto internos como externos.
En conclusión, Pérez señala que la interacción simbólica de la comunicación
será estratégica cuando: • Intervienen varios jugadores —los cuales se
denominarán aquí stakeholders—, o todos los públicos de interés en una
organización, que pueden afectar o ser afectados por esta. • Las personas que
toman decisiones tienen que tomar en cuenta otros jugadores, y el entorno. •
Hay un objetivo o una intencionalidad consciente orientada a controlar la
comunicación. • Hay más que un público objetivo, un mensaje, o unos medios;
también hay creatividad, la clave para ser diferentes de la competencia. • Se
investiga; es decir, se gestiona. • Se elige un curso de acción, que se ejecuta,
controla y evalúa, con el fin de ser competitivos, a lo cual se agrega una
relación de beneficio mutuo con los stakeholders (2008).
la Escuela de Frankfurt alemana (Saperas Laprieda, 1986, p.
164). La dicotomía formada por el funcionalismo de la primera, el criticismo de
la segunda, responden, según De Moragas (1985), a la historia de la
comunicación de masas. Para el funcionalismo, los medios son integradores
sociales; para el criticismo, se trata de controladores sociales. En cuanto al
surgimiento de la comunicación como campo disciplinar, el cual se discutió en
la introducción, sus inicios se sitúan alrededor de 1965 hasta 1980, donde se
produce una renovación generalizada de los estudios sobre comunicación
(Martínez, 2009). En España, por ejemplo, la investigación en comunicación es
considerada, por Rodrigo y García (2010), como una disciplina joven, integrada
por varios niveles de análisis —interpersonal, grupal, organizacional, medios
masivos y cultural, la cual puede ser estudiada desde varias perspectivas
—crítica, funcionalista e interpretativa. Por otro lado, el filósofo alemán
Jürgen Habermas ha estudiado uno de los aspectos principales que caracterizan
la actual sociedad democrática, y que la diferencian de la precedente, la
opinión pública, con su distinción entre opinión pública manipulada y opinión
pública crítica (Mancini, 2010). Lorenzo Vilches (2001) ha llamado con acierto
migración digital a la colonización de un nuevo entorno, para el intercambio
simbólico y la apropiación de este, con la proliferación inusitada de las
nuevas pantallas —televisión, móvil, computadora, consolas, etc. —. El fin de
las audiencias masivas y la revitalización de las redes sociales, o las
comunidades de interés particulares.
Comunicación organizacional Saladrigas (2005) señala que la
comunicación organizacional emergió como disciplina de cuatro tradiciones de la
comunicación en los Estados Unidos: la comunicación del habla, la persuasión,
el discurso público y la teoría de la comunicación humana. De acuerdo con Saladrigas
(2005), la comunicación organizacional es una disciplina joven, que tiene sus
matrices conceptuales y teóricas en la psicología social, la sociología
Esta definición está
vinculada con la comunicación; para ello, tomo como base teorías de gerencia
estratégica, como la del economista estadounidense Michael Eugene Porter,
por eso, ha sido explicada desde diversos enfoques, como los mecánicos,
psicológicos, contingenciales, interpretativos y críticos.
Se
describen tres modelos o perspectivas principales: • El tradicional,
donde la comunicación puede ser medida y clasificada. • El interpretativo, en
el que las organizaciones son vistas como cultura y espacio de negociación de
las transacciones y discursos colectivos. Su origen es la antropología social o
cultural (segunda mitad del siglo XX). • La perspectiva crítica, donde la
organización es vista como espacio de opresión y la comunicación es tenida como
instrumento de dominación. Tiene sus raíces en el marxismo (1845), la Escuela
de Frankfurt, Habermas (1972) y la obra de Foucault. Esta desea restituir el
verdadero papel del proceso comunicativo en beneficio del hombre y no de las
ganancias. Entre otras teorías relacionadas con comunicación organizacional,
desde finales de la década de los ochenta se encuentran la de los equipos de
trabajo con autocontrol (Lawler, Bradford y Cohen, citado en Saladrigas, 2005),
la democratización de las empresas (Chene, y Ferris, citado en Saladrigas, et
al. 2005) y la perspectiva femenina (Saladrigas, et al. 2005). 2.3 Relaciones
públicas globales y comunicación estratégica La conceptualización y reputación
de las relaciones públicas en países desarrollados, como Estados Unidos,
Inglaterra o en Europa, es muy diferente a la que se maneja en muchos países
latinoamericanos, como Colombia. La expresión de relaciones públicas en
Latinoamérica muchas veces es relacionada con aspectos sociales, manejo de
eventos, atributos físicos, gusto por la gente, protocolo, o solo con públicos
externos; esto ha hecho que en nuestro medio se pierdan sus grandes aportes. En
países como Estados Unidos, por ejemplo, no existe un programa en su campo que
no contemple la investigación y la evaluación como etapas primordiales de su
ejercicio profesional (Mendoza, 2007). Ivy Ledbeter Lee, periodista de los
Estados Unidos, es considerado el primer consejero en relaciones públicas de
los tiempos modernos, y se le atribuye haber transformado imágenes de gente
reconocida o famosa (Islas, 2005). Otro pionero de las relaciones públicas, el
periodista y publicista Edward Bernays, es considerado el inventor de la teoría
de las relaciones públicas, su padre y un experto en el tema de opinión
pública. En cuanto a Europa, en Francia, por ejemplo, se introdujo el concepto
de las relaciones públicas en 1946, y en 1950 fue fundada la primera asociación
de especialistas, denominada La Maison de Verre; para luego seguir con la
fundación del International Public Relations Association (IPRA), en 1955, que
hoy recoge miembros de todas partes del mundo (Islas, 2005). Actualmente, en
diversas universidades de España se ofrecen estudios en relaciones públicas; la
Universidad Autónoma de Barcelona (2010), por ejemplo, tiene un Máster en
Relaciones Públicas y Gabinetes de Comunicación, cuya preocupación es aplicar
metodologías de investigación en el campo de la comunicación social, que
identifique públicos objetivos y aplique estrategias de responsabilidad social
que apoyen una buena reputación corporativa. En Latinoamérica, según indica
Islas (2005), se destaca Brasil, pues sus profesionales de las relaciones
públicas han ganado el respeto de la academia, los investigadores y el mercado
profesional, gracias también al trabajo anterior de profesionales como la ex
presidenta de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la
Comunicación (ALAIC) Margarida M. Krohling. 239 Claudia Patricia Salas | Estado
del arte de la nueva comunicación estratégica en Iberoamérica y Colombia Entre
las definiciones actuales de relaciones públicas, una muy apropiada bajo la
visión global es la de una gestión gerencial, que identifica, establece y
mantiene relaciones de beneficio mutuo entre una organización y su diferente
público, incluyendo el interno2 . La parte de identificación y mantenimiento de
relaciones en la anterior conceptualización se refiere a la investigación,
punto pilar en este documento, tanto al comienzo de un plan de relaciones
públicas o comunicación estratégica, como durante y al final de este. La
siguiente parte es establecer; es decir, la planeación, donde la estrategia
cobra gran importancia en el proceso de relaciones de beneficio mutuo con todos
los públicos de una empresa o institución. John E. Marston, en su libro pionero
Relaciones públicas modernas, estableció la fórmula investigación, acción,
comunicación y evaluación (IACE), como elementos fundamentales para la puesta
en marcha de un programa de relaciones públicas (Mendoza, 2007). El IACE o ROPE
(research o investigación, objetivos medibles, planeación y evaluación) todavía
se usa actualmente en relaciones públicas, y lo podemos aplicar como un proceso
importante en comunicación estratégica, al indicar la importancia de escuchar a
nuestros públicos, por medio de una primera etapa de investigación. Figura 1.
Proceso estratégico ROPE Solamente la investigación nos permitirá posicionarnos
como una disciplina del ámbito gerencial, y nos va a dar la validez para ser
escuchados desde la comunicación, en la dirección de las organizaciones, que es
una preocupación constante en nuestra profesión. Refiriéndose a Wimmer y Dominick,
Mendoza (2007) indica que la investigación estratégica tiene como función
decidir dónde se quiere estar en el futuro, y se pregunta sobre los objetivos
del programa de las relaciones públicas, mientras la evaluación analiza la
efectividad e impacto de los programas. Finalmente, las teorías modernas de
relaciones públicas que más han influenciado la comunicación estratégica y las
organizaciones en general son las de James Gruning, el cual propone una
comunicación bidireccional simétrica, donde hay diálogo, estrategias de
negociación, en fin, una actitud de escucha y voluntad, en la cual la
organización cambia de acuerdo con sus públicos (Pérez, 2008). Entre sus
últimas teorías se encuentran la del enfoque simbólico interpretativo,
orientada a cambiar la percepción de las organizaciones y a persuadir el
comportamiento de los públicos. Un ejemplo es el índice o lista de Gruning,
para establecer un diagnóstico en benchmarking, el cual puede ser realizado
usando una escala de Likert, por medio de entrevistas, grupos foco o encuestas,
a través de seis elementos: control mutuo, confianza, satisfacción, compromiso,
intercambio y valores comunes (Chumley, 2010). Comunicación organizacional,
corporativa o relaciones públicas; sin importar el nombre, lo importante en el
siglo XXI es ser estratégicos. De ahí, por ejemplo, que la única publicación de
diFuente: adaptado de Marston (1963). Comunicación estratégica en Iberoamérica
Villegas (2008) indica cómo un llamamiento que hicieron Prahalad y Hamel, en
1994, para que investigadores y estudiosos de la materia repensaran la teoría
estratégica desde otros paradigmas encontró una repuesta positiva en
Iberoamérica, con el libro Estrategias de comunicación, publicado por Rafael
Pérez en el 2001, con el cual se abrió una puerta, al proponer que la
estrategia fuera repensada desde la comunicación. La idea es que se pasa de una
comunicación difusionista, donde primero se gesta la estrategia y luego se
comunica, a la integración de la comunicación, en el proceso estratégico de
acuerdo con el entorno. De un ser menos racional, a uno más relacional
(Villegas, 2008), como se indica en el proceso estratégico propuesto en este
artículo (Figura 1). Para Pérez (2008), mientras la teoría convencional de la
comunicación puso su énfasis en los efectos de la comunicación, el paradigma
relacional se desplaza a la interacción sujeto y mensaje, en contextos dados.
Al ser proactivos, o al anticipar, la comunicación estratégica administra el
futuro y aprovecha las oportunidades. El discurso tiende hacia una postura
interpretativa de la realidad y el hombre, en cuanto a significación y
producción de sentido (Roveda, 2004). Respecto a Latinoamérica, es durante la
década de los años sesenta cuando los primeros grandes críticos de nuestra
región cuestionan el orden mundial dominado por la información estadounidense o
europea. En 1959 se creó el Centro Internacional de Estudios Superiores de
Comunicación para Amé- rica Latina (CIESPAL), como una iniciativa de la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO), con el apoyo del gobierno ecuatoriano y la universidad central de ese
país, por lo que su sede es aun actualmente Quito; y gracias a esta, se
comienza a dar un carácter científico a la comunicación en nuestro continente.
Como indica Marqués de Melo (1987), antes del CIESPAL, la investigación de
comunicación en los países latinoamericanos estaba constituida por episodios
ocasionales de investigadores que incursionaban en función de la vida política
e intelectual, con un carácter histórico jurídico. No había criterios, y los
estudios eran descriptivos o monográficos, sin contexto, simples. Allí se iniciaron realmente los estudios de
comunicación en América Latina. La escuela latinoamericana se consolida, al desprenderse
definitivamente de la estadounidense y cuestionar los modelos de comunicación
impuestos en la región y al servicio de grupos de poder económico. “Bajo el
influjo de esas nuevas tendencias políticas y científicas en ascenso en América
Latina, CIESPAL promovió en Costa Rica, en 1973, el primer encuentro de
investigadores latinoamericanos que se dedicaban a la comunicación” (Marqués de
Melo, 1987, p. 60). Para Martín-Barbero —uno de los investigadores en Colombia
que más ha contribuido al desarrollo de la indagación científica de la
comunicación—, los estudios en comunicación tienen menos que ver con los
paradigmas y las propuestas norteamericanas, y están más ligados con el
desarrollo de la teoría de la dependencia (Roveda et al., 2004). Por ejemplo,
en los años setenta, el centro de la reflexión de la comunicación en nuestro
medio era el imperialismo cultural; en los años ochenta se configuran líneas de
investigación alrededor de la democracia en la comunicación, y la violencia de
los medios; para llegar a los años noventa, con un enfoque en el proceso de
industrialización de los medios y los procesos de recepción o consumo
(Martín-Barbero y Rey, 1999). Finalmente. Surge entonces, en el siglo XXI, la
comunicación estratégica, que se encamina hacia una comunicación organizacional
integrada con el proceso estratégico de cada entidad, basada en la
investigación, el entorno; con objetivos medibles a largo plazo, enfocada en
sus públicos y sus relaciones. Un ser relacional, “de aspiraciones” y creativo,
fundamental para ser competitivos. Hoy en día, los países y organizaciones han
cambiado su orientación con base en el comportamiento del entorno local y
mundial, al hacer que la comunicación no sea simplemente el objeto para
alcanzar los objetivos propuestos, sino que la comunicación sea el objeto
mismo: eso significa hacer elecciones estratégicas de largo plazo, elecciones
que se convertirán en actividades competitivas para ser diferentes e
innovadoras, que les permita mantenerse en el mercado global. La idea en el
siglo XXI es sustituir el “actor relacional” por el “hombre relacional”. “La
nueva metáfora del hombre es la de un ser relacional situado en el espacio de
su cultura y abierto hacia fuera. En conclusión, se necesita la comunicación
estratégica para establecer cursos de acción que ayuden a que todos los que
integren una organización compartan un proyecto de futuro, pues el problema
central de la acción es la estrategia. Por lo tanto, los objetivos en las
comunicaciones estratégicas deben ser claramente definidos, y referidos, por
medio del ciclo de vida de una campaña de comunicaciones. Evaluar
las nuevas capacidades 243 Claudia Patricia Salas | Estado del arte de la nueva
comunicación estratégica en Iberoamérica y Colombia que la organización desea
desarrollar, y cómo estas pueden crear nuevos negocios. La comunicación,
además, debe tomar en cuenta las fortalezas y debilidades, así como las
oportunidades y amenazas que encara la organización en el ambiente externo
(Forman, 2004). En el siglo XXI, Rafael Alberto Pérez (FISEC, 2010), como un
abanderado y autor de referencia sobre comunicación estratégica, y presidente
del Foro Iberoamericano sobre Estrategias de Comunicación (FISEC), indica que
se necesita reformular la teoría estratégica, pero desde la comunicación, y por
ello coordina un proyecto de investigación en el 2010, denominado Estratega,
como un esfuerzo transdisciplinario para estudiar el proceso y el pensamiento
estratégicos. Es decir, el proceso
estratégico que se propone en la comunicación estratégica y la investigación
futura En la nueva comunicación, que siempre debe ser estratégica, la
investigación es cuando se escucha a nuestros públicos e instituciones, y la
base de nuestra estrategia o planes en comunicación, que afectan a toda la organización.
Al ser no solo comunicadores organizacionales, sino estratégicos, se adquiere
la posición que tanto buscamos en la gestión gerencial; es decir, una silla y
una opinión en la mesa directiva. También, como indica Forman (2004), significa
usar los datos y los análisis para apoyar un punto de vista sobre el futuro de
la organización y no solo para presentar presupuestos o información para
nuestro propio bien profesional. Obviamente, el manejo de las nuevas
tecnologías y la influencia de las nuevas redes sociales en las organizaciones
son otras áreas de estudio futuras, así como la comunicación para el cambio,
reputación, educación, política, salud, comunicaciones ambientales, o para el
cambio social, que proponen retos de desarrollo científico para los
profesionales de esta disciplina.

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